Una ciudad más limpia; ¿es realmente una utopía?

Empieza a ser habitual que en ciudades de todo el mundo se pongan en marcha los protocolos anti-contaminación cada vez con más frecuencia, fruto del abuso del transporte privado, casi de manera exclusiva. Si todos aprendiéramos a hacer un uso más coherente del coche, disfrutaríamos de una ciudad más limpia, pero parece que no aprendemos la lección.

Ello a pesar de las advertencias que se nos hacen desde las autoridades sanitarias relativas a lo nocivo que es el aire que respiramos. Pero no importa; valoramos más ir cómodamente sentados en los asientos de nuestros automóviles y que prácticamente no tengamos que pisar el suelo hasta llegar al todavía más cómodo asiento de nuestro lugar de trabajo.

Y no sólo esto. Los ciudadanos nos comportamos de muchas otras formas poco coherentes o poco respetuosas con el medio ambiente, haciendo imposible llegar a unos mínimos niveles aceptables de calidad del aire, limpieza y sostenibilidad, consiguiendo que una ciudad más limpia sea prácticamente una utopía.

Debido a ello hoy queremos ofrecerte algunos consejos prácticos que te ayudarán a arrimar el hombro en la casi titánica empresa de conseguir una ciudad más limpia. Se trata de un esfuerzo a realizar entre todos y en el que cada aportación cuenta, por pequeña que sea.

ciudad más limpia

Una ciudad más limpia; un trabajo en equipo

1.- Usa la bicicleta. Particularmente en ciudades como Madrid o Barcelona, en los que usar la bici es cada vez más práctico, ¿por qué no aparcas el coche y optas por esta alternativa tan saludable? Madrid en especial necesita tomarse un respiro y que desaparezca definitivamente la nube marrón-grisácea de contaminación que se puede ver en kilómetros a la redonda. Si no dispones de bicicleta, puedes optar por comprar una de iniciación a muy buen precio o, alternativamente, usar los servicios municipales de préstamo de bicis que encontrarás en muchas capitales de España. Tu salud te lo agradecerá y ayudarás a conseguir una ciudad más limpia.

2.- Usa el transporte público. Lo sabemos; en hora punta no es lo más cómodo y no siempre vas a conseguir sentarte, pero piensa en los beneficios para ti y para el medioambiente. Si evitas usar tu coche en favor del transporte público, estarás contaminando menos y probablemente gastando menos de lo que gastarías en gasolina. Harás algo de ejercicio (casi sin darte cuenta) y no tendrás que preocuparte por aparcar llegado a tu destino. Además no sufrirás del inevitable estrés provocado por los atascos.

3.- Camina. Todavía más ecológico que la bicicleta o el transporte público es caminar, simple y llanamente. Para muchos no será factible caminar hasta el lugar de trabajo pero para los que sí lo sea, ¿por qué no empezar a hacerlo uno o dos días a la semana? También puedes optar por bajarte del autobús o metro una o dos paradas antes y caminar el resto del camino. Mejorarás tu salud y favorecerás también una ciudad más limpia.

4.- Recoge los desechos de tu perro. El perro es tuyo por lo que sus desechos también. Es lamentable el estado de las aceras de las ciudades y todavía más asombroso es que existan algunos dueños de perros sean incapaces de recoger sus desechos. Las bolsitas para su recogida son muy baratas por lo que no valen excusas. Por una ciudad más limpia los dueños de perros han de comportarse cívicamente.

5.- No tires colillas al suelo o deja de fumar directamente. Otro de los grandes males en las ciudades son las colillas. Millones de ellas riegan las calles y parecen no acabarse nunca. Si eres fumador, ¿por qué no intentas dejar el hábito y, si no puedes, por qué no intentas apagar bien el cigarrillo y tirar la colilla a una papelera? Sin fumadores sería muy fácil conseguir una ciudad más limpia.

6.- No tires basura al suelo. Tampoco hay excusas. Si la papelera está llena, busca una que no lo esté y si no hay papeleras a la vista, guarda en un bolsillo lo que quieras tirar y te deshaces de ello en casa. Lo mismo aplica para la publicidad que te han dejado en el parabrisas del coche. No la tires al suelo sin más. Busca una forma de deshacerte de ella y piensa siempre en una ciudad más limpia.

7.- No tires toda la basura al mismo contenedor. Recuerda seleccionar las basura en función de sus características y practica siempre las tres erres de la ecología.

8.- No dejes los muebles viejos en la calle. Si dispones de muebles de los que te quieres deshacer, no los dejes sin más al lado de los contendedores de basura. Puedes llamar a una empresa como la nuestra y, si son susceptibles de un nuevo uso, pasaremos a recogerlos sin coste alguno para ti.