La moto de segunda mano; consejos de compra

España es un país en el que triunfa la moto, gracias a nuestra privilegiada meteorología. Existe una cultura de la moto bastante arraigada y se podría decir que es un vehículo que forma parte de nuestra identidad cultural. Como consecuencia de ello, existe un mercado muy desarrollado para la moto de segunda mano, motivo por el que hoy queremos darte algunos consejos de compra. Hay mucho donde elegir así que hacen faltan algunas herramientas que nos ayuden a separar el grano de la paja.

 

moto de segunda mano

Comprar una moto de segunda mano; sin prisa, pero sin pausa

Lo primero que tienes que hacer llegado el momento de comprar una moto de segunda mano es recurrir a internet. Infórmate de los precios que corresponden a los diferentes modelos, para distintos kilometrajes y marcas. Es la mejor manera de evitar que nadie te dé “gato por liebre” llegado el momento de la negociación.

Puesto que hay mucha oferta, céntrate solamente en las motos que tengan todos los papeles en regla. ¿Por qué vas a empeñarte en una moto de segunda mano en la que luego tengas que invertir tiempo y dinero para legalizar? Mejor si cuenta con seguro, la ITV pasada y las revisiones en taller oficial.

Procura ver la moto de segunda mano en persona, antes de tomar cualquier decisión de compra. No compres a ciegas, puesto que muchos desperfectos son inapreciables en fotografía.

Busca cualquier desperfecto o desgaste que sea sinónimo de que la moto tiene muchos kilómetros, o de que haya dormido mucho tiempo en la calle. Ten en cuenta que los cuentakilómetros de las motos son tanto o más manipulables que los de los coches.

Huye cuando veas que una moto de segunda mano ha sido tuneada. Es difícil saber si las modificaciones que se le hayan realizado están homologadas o si son homologables. Podrías tener problemas en la próxima ITV si no es el caso.

Para terminar, y como no podría ser de otra manera, exige hacer una prueba y date una vuelta con la moto de segunda mano que tengas en el punto de mira. Algunos vendedores son reticentes, pero es imprescindible probar la montura, aunque sea con el vendedor de pasajero.