Reciclaje de ropa

En este blog hemos hablado bastante sobre las tres erres de la ecología (reducir, reutilizar, reciclar) y sobre la importancia que tiene que cada uno de nosotros aporte su granito de arena en este apartado. Es cierto que a veces esto puede suponer un esfuerzo, pero debemos ser más respetuosos con el medioambiente. Hoy queremos por ello tratar lo relativo al reciclaje de ropa.

reciclaje de ropa

 

Con el papel, los plásticos, las latas o los briks, a veces surgen dudas; ¿las latas van con los plásticos? ¿La caja de pizza manchada de grasa puede reciclarse? ¿Le quito las tapas a los botes de cristal antes de tirarlos al contenedor verde? Todas estas preguntas nos hacen a veces cuestionar la utilidad de separar nuestros desechos, particularmente cuando bajamos al contenedor de plástico y observamos que contiene de todo menos plástico. Ahora bien, con el reciclaje de ropa, no existe ninguna duda; se podría decir que la ropa es reciclable al 100%.

Reciclaje de ropa; ¡sin excusas!

La ropa, así como los productos textiles en general, son reciclables en su práctica totalidad, y son cada vez más las personas que optan por donar su ropa vieja en lugar de tirarla al contenedor convencional. Ahora bien, ¿es la donación una forma de reciclaje de ropa? Desde luego que sí. Tengamos en cuenta que cuando donas ropa o la vendes a, por ejemplo, una tienda de ropa de segunda mano, ésta intentará venderla, siempre y cuando no esté muy deteriorada. No se emplean en ello recursos para producir nuevas prendas porque el reciclaje de ropa es, en gran medida, su reutilización por parte de otros. Lo mismo sucede cuando donas a una ONG.

Pero cuando las prendas estén ya muy viejas y no sean susceptibles de nuevo uso, las tiendas u ONG’s las entregarán a empresas de reutilización textil (a cambio de un pequeño donativo). Éstas, mediante procesos industriales, darán nueva vida a la ropa usada, bien sea como nuevas prendas, como aislantes para construcción o como productos textiles para el sector automotriz (por ejemplo).

Ya no tienes excusas para subirte al tren del reciclaje de ropa. Dona tus prendas usadas o déjala en su contenedor correspondiente; las generaciones venideras te lo agradecerán.

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