Cómo reducir los consumos domésticos

Nos referimos en este post a reducir los consumos eléctricos y los de gas puesto que, como todos los años, nos vamos a llevar alguna que otra sorpresa en la próxima factura. Las empresas proveedoras siempre se las arreglan para trasladar a los consumidores el incremento de sus costes, por lo que en nuestra mano está economizar al máximo. ¿Pero cómo?

 

reducir los consumos

Reducir los consumos sólo requiere algo de constancia

1.- Cambia las bombillas ya e instala unidades de bajo consumo. Sabrás que se han dejado de fabricar las unidades convencionales incandescentes y aunque las de bajo consumo te puedan parecer más caras, realmente no lo son. A la larga, salen significativamente más baratas. No esperes más.

2.- Hazte con un termostato inteligente para la calefacción de casa y que sea programable. La mejor manera de reducir los consumos derivados de calentar nuestra vivienda es usando la calefacción sólo cuando es necesario. Fija una temperatura ideal —se recomienda algo cercano a los 21º— y unos horarios determinados de uso.

3.- Ponte la ropa adecuada. No tiene mucho sentido tener la calefacción de casa encendida y estar en manga corta. Es mucho más lógico abrigarse un poco más en lugar de crear un clima tropical en casa durante el invierno, ¿no crees?

4.- Deshazte de la segunda nevera. Si quieres reducir los consumos domésticos, no conserves la nevera vieja cuando compres la nueva. Algunas personas tienden a quedársela para usarla como segunda nevera, para —por ejemplo— los artículos congelados. Pero las neveras más antiguas consumen mucha electricidad y es mejor deshacerse de ellas convenientemente.

5.- Cierra puertas y cortinas. Sí, parece obvio, pero no todo el mundo se preocupa por cerrar puertas y ventanas cuando la calefacción está encendida. Es imposible reducir los consumos si el aire caliente se escapa fácilmente de casa. Las persianas también son un excelente elemento aislante.

6.- Lava la ropa con agua fría. Nuestra ropa no necesita realmente lavarse con agua caliente, y tampoco necesita programas de lavado tan largos. Reducir los consumos no está reñido con tener la ropa bien limpia.